¿Les molesta a los perremeístas estar en el poder?

Las disputas internas que el PRM ventila en público, en su mejor momento en las encuestas, pueden costarle lo que hoy tiene asegurado rumbo a 2028

Por:Daniel García Archibald

Los perremeístas comienzan a mostrar su naturaleza perredeísta, esa que los lleva a lavar la ropa sucia fuera, donde todo el mundo se entere, nunca dentro de la casa.

Les gusta, como dice la gente, darse un tiro en los propios pies cuando no encuentran a quien dispararle.

Un veterano de mil batallas, pero de naturaleza puramente perredeísta hizo el primer disparo, Jesús Vásquez, quien recientemente manifestó su apoyo público a la aspirante presidencial por el PRM y actual alcaldesa, Carolina Mejía, a lo cual tiene todo su derecho.

El disparo, ráfaga dirían algunos, hizo impacto sobre el cuerpo del otro aspirante a ser candidato presidencial perremeísta, David Collado.

Muchos se han sorprendido por los pronunciamientos de Chú, e incluso consideran, que los mismos hacen mucho daño a su preferida en la lucha por la candidatura presidencial en el partido de gobierno.

La pregunta de otros es, cuál era la necesidad de esos ataques y descalificaciones contra Collado en los actuales momentos.

¿Es que a los perremeístas les molesta estar en el gobierno y aparecer de favoritos para seguir en el 2028?

¿Se cansaron de ser gobierno y desean volver a la oposición? ¿prefieren estar divididos como la oposición?

En estos momentos el PRM promedia 38.7% en intención partidaria en cinco encuestas nacionales. Su presidente y actual mandatario Luis Abinader promedia 51.3% de aprobación en seis encuestadoras y es el tercer presidente mejor valorado de América Latina con 51.9% según CB Global Data.

A eso agréguele que cinco firmas encuestadoras coinciden en que la valoración actual del gobierno está por encima del 50%.

Aprobación del presidente Abinader

51.3%

promedio en seis encuestadoras; el PRM promedia 38.7 % de intención partidaria en cinco encuestas nacionales

El país acaba de recibir la Medalla Agrícola de la FAO y de firmar una ruta de inversiones con Italia.

Con un panorama así, lo menos que un partido de gobierno y sus principales dirigentes deberían estar buscando es vender ante la población que a lo interno hay una lucha encarnizada.

Y eso en verdad es así, que por lo menos guarden las apariencias.

Deberían incluso respetar al nuevo presidente del partido que es el jefe del gobierno, no comenzar a darle tan temprano la tarea de conciliar diferencias cuando él está concentrado en gobernar en los actuales momentos de dificultad.

Mientras hacia fuera se visualiza un partido unificado, en consonancia con su gobierno, los perremeístas se empeñan en que se visualice que dentro está pasando todo lo contrario.

Chú cometió el error clásico del veterano que olvida que los micrófonos ya no son de oposición. Cuando estás en el poder, cada frase interna es un titular para la oposición. Un mal ejemplo para los novatos que miran hacia arriba buscando orientación y quien les enseñe cómo se hace política. Si el veterano dispara hacia adentro, el novato entiende que se vale todo.

Y como viejo perredeísta, a lo dicho por Chú, le llegó la respuesta de Eduardo Sanz Lovatón (Yayo), figura importante de la cuadra de David Collado y quien respondió con otro tiro, aunque lo hizo con altura.

Yayo demostró madurez, vocación de poder y entendimiento del momento.

Mientras uno disparaba y alborotaba las avispas llamando a la división; el otro ponía las cosas en su punto recordando quién era Collado, desde su militancia en la juventud del PRD y los procesos electorales ganados.

 

  Ahí se ve quién está pensando en 2028 como proyecto de poder y quién está pensando en 2028 como ajuste de cuentas.

Por eso el presidente del PRM, Luis Abinader, tendrá trabajo temprano. Muy temprano tendrá que contener el espíritu divisionista antes de que se vuelva cultura.

Ojalá y eso se quede ahí, aunque ya entró en acción el presidente de la Cámara de Diputados y líder de Santo Domingo, Alfredo Pacheco.

Conviene al PRM que las cosas no pasen de ahí porque si los dimes y diretes bajan a las bases, a los territorios, donde están las aspiraciones a regidores, alcaldes, diputados y senadores, alineados en grupos y corrientes, se puede soltar el loco en el partido oficial.

Mientras menos dirigentes hayan escuchado el sonar de la campana, es una garantía de que pocos gladiadores subirán al ring y eso ayuda a posponer la lucha que vendrá en su momento.

Al PRM, y al propio gobierno le ha favorecido la división de la oposición, pero si el oficialismo también se divide cayendo en la trampa de la lucha grupal, no tendrá nada asegurado para el 2028, aunque las encuestas le favorezcan ahora.