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Enrique Munoz (2)
Por Enrique Muñoz Gonzalez

Tras la caída del régimen trujillista el 30 de mayo de 1961, se iniciaron los contactos entre los
fundadores del Partido Revolucionario Dominicano, en La Habana y las autoridades
dominicanas a fin de producir el primer contacto político entre el gobierno y el PRD. El
propósito de la dirigencia en el exilio era establecer en el país a esa organización, que había
sido fundada 22 años antes, con el objetivo de prepararlo para participar en el incipiente
escenario democrático.
El gobierno presidido por Joaquín Balaguer había afirmado que garantizaba la libre actuación
de los comisionados en el país. En el ambiente reinante, debe entenderse que razonables
dudas se cernían sobre encomendados puesto que, aunque el 5 de julio de 1961 el tirano ya
había sido ajusticiado, en el país persistía una situación de terror; algunos de los
participantes en la muerte de Trujillo habían sido torturados y otros asesinados, y
situaciones semejantes acontecían a familiares y amigos.
“El miércoles 5 de julio de 1961 a las 8:35 de la mañana en un avión de la Panamerican
procedente de San Juan, Puerto Rico, llegó al país una comisión del Partido Revolucionario
Dominicano, integrada por Ángel Miolán Reynoso, secretario general, Nicolás Silfa y Ramón
A. Castillo.” Stormy Reynoso Sycard, Así nació la democracia dominicana.
La confianza era frágil, por eso fue menester que la comisión fuera acompañada por un
grupo de periodistas nacionales e internacionales algunos de los cuales hicieron el viaje con
ellos. En la misma escalinata del avión que les trajo, improvisaron una rueda de prensa como
quien intenta que los acompañantes puedan servir de escudo protector a fin de comprobar y
garantizar ante la opinión pública que los comisionados habían llegado sanos y salvos. En esa
rueda de prensa, Miolán leyó una declaración escrita por la comisión y dio a escuchar
también una grabación que reprodujo en un pequeño equipo portátil en voz de quien un año
y cinco meses después sería el primer presidente electo democráticamente después de la
Tiranía, el profesor Juan Bosch.
En esa grabación, entregada a la prensa, Bosch al tiempo de pedir la garantía y el respeto
imprescindible para la comisión, explicaba la naturaleza de la misma de cara a la necesidad
imperiosa de recolocar a la República Dominicana en el contexto jurídico internacional
contemporáneo.
“En prenda de la honradez y el patriotismo de Angel Miolán, Nicolás Silva y Ramón A.
Castillo, empeño el nombre que he ganado en América con mi obra y el prestigio que ha
conquistado en el hemisferio, en veintidós años de luchas por la libertad, el Partido
Revolucionario Dominicano.” Juan Bosch.

5 de julio 2 de 2
Tras su llegada, la comisión se entrevistó con las autoridades de turno incluyendo al hijo del
dictador, Ramfis Trujillo quien era jefe del Estado Mayor Conjunto del régimen.
Si bien es cierto que la llegada de esta comisión, apenas 35 días después del ajusticiamiento
de Trujillo constituyó un acto de suprema valentía que algunos denominaron inmolación,
también es cierto que esta acción fue sin duda alguna el resurgir de la esperanza, del regreso
de la libertad, en un pueblo que soñaba con democracia pero que solo conocía la opresión,
el terror y la muerte.
Al momento de su regreso, Miolán ya llevaba 26 años en el exilio, Nicolas Silva 25 y Ramon
A. Castillo 11. “Con una emoción que no podía describirse con palabras, después de tantos
años de ausencia” según palabras expresadas en su declaración. Lograron, sembrar por
primera vez en tierra quisqueyana, la bandera emancipadora, la bandera de la esperanza, la
bandera blanca del Partido Revolucionario Dominicano porta estandarte de la libertad y
padre de la democracia en la República Dominicana.
Sobre los cimientos de la llegada del PRD al país, se ha construido sin duda alguna los
principios libertarios con tal arraigo, que será muy difícil separarlos de nuestra cultura
democrática. A pesar de que entre 1966 y 1978 la democracia se ejerció de manera formal,
mas no real, por la ya comprobada actitud de intimidación, violencia y sangre con que se
condujo el poder, nadie puede negar que hoy en día esta goza de una fortaleza
incuestionable.
Hoy más que nunca hay que recordar la condición imprescindible de que los perredeístas
mantengan y fortalezcan el apego a los compromisos sociales y reivindicativos que dieron
origen a la organización.
La existencia de los principales partidos políticos del país es consecuencia directa de este
acto visionario y de arrojo. Los logros de la comisión del 5 julio dejaron de ser el patrimonio
de un partido político para convertirse en el patrimonio de la democracia dominicana.

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